PREFABRICADOS PARA LA MINERÍA

La producción minera en Chile juega un rol fundamental para el crecimiento del país. Tan solo el aporte del cobre representa sobre el 20% de los ingresos fiscales, y año a año esta cifra va aumentando. Es por esto que nuevas tecnologías tienen la oportunidad de integrarse en el proceso, buscando optimizar distintos aspectos de la industria. En el ámbito de la infraestructura, podemos encontrar al prefabricado de hormigón amoldándose exitosamente para las específicas necesidades de la mina.

Prefabricado vs In-Situ

Cuando se trabaja en concreto hay que diferenciar al prefabricado, del hormigón en sitio o in-situ. En el caso del hormigón pre armado, nos referimos a un producto construido en un área controlada, diseñada específicamente para la producción diaria de este material. La utilización de moldes significa una componente fundamental en la ingeniería del prefabricado y genera una constante comparación de resultados en búsqueda del más óptimo. De la misma forma, la producción en serie, con maquinaria especializada que permite trabajar con personal más reducido, manteniendo estandarización y calidad con una mayor eficiencia en costos.

Si bien estas herramientas pueden desarrollar mejoras de los sistemas actuales de la minería, empieza a ser cada vez más considerado desde el diseño conceptual del proyecto, por las distintas ventajas que esto implica.

Por otra parte, el hormigón en sitio puede ser muy distinto a la hora de garantizar los estándares base del prefabricado. Considerando la geografía del terreno minero, aparecen variantes que se traducen en complicaciones durante la ejecución de los procesos propios del cemento vertido, sumado  a los altísimos estándares de seguridad que elevan el costo de la mano de obra. Junto con la espera de 30 días respectivos para que el hormigón fragüe, la forma tradicional de construcción resulta ser mucho más propensa a encontrarse con imponderables que afectan el plazo y costo final.

Ventajas en minería.

Una de las grandes ventajas del prefabricado sobre el hormigón in-situ se basa en la capacidad de transformar un proceso de construcción en un proceso de montaje. Esto trae varios beneficios en la mina, y entre ellos, destaca el de reducir considerablemente el personal en la obra. El equipo capacitado, posicionando correctamente las piezas construidas en óptimas condiciones, puede cumplir con acotados plazos, de igual o mejor forma que el hormigón vertido, entregando un material duradero y resistente, con un disminuido grupo de trabajadores.

Cuando hablamos de minería, no se puede desprender de sus condiciones geográficas. En el caso de El Teniente, ubicado a 2.500 msnm, y en el caso de Caserones, ubicado a 4.600 msnm, las limitaciones que pueden aparecer para ingresar trabajadores a la faena se hacen preponderantes. De esta forma el costo por cada colaborador se eleva respondiendo a los altos estándares de seguridad en la mina.

La situación actual de la construcción se ve rápidamente forzada a adaptarse a nuevas formas de producción y la manufactura de los materiales en áreas controladas presentan una ventaja no solo de estabilidad y calidad, si no también sanitarias. La posibilidad de transformar la construcción en montaje reduce tanto costos, como posibilidades de contagio. Poco a poco la construcción va migrando hacia el prefabricado en el ámbito minero, también en casas y obras civiles, debido a  contar con la capacidad de arrojar un costo exacto por cada pieza.

Desde Bottai S.A. hemos buscado aceptar propuestas que se acoplen a este alto nivel de exigencia productiva, desarrollando un plan que siga impulsando al prefabricado a ser altamente considerado en la infraestructura minera. Las losetas prefabricadas para la carpeta de rodados en Chuquicamata Subterránea y la construcción de tubos hincados para Minera Los Pelambres son algunos de los proyectos que hemos desarrollado exitosamente el último año.